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Abakuá o Ñáñigos

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Abakuá o Ñáñigos

Según numerosos historiadores, agrupaciones abakuá o ñáñigos se conocían en Cuba ya en el 1836. Proliferaron en zonas de la Habana y Matanzas. Las Cofradías abakuá eran asociaciones secretas donde se conservaba las historias legendarias de su surgimiento en Africa, que permitía la creación de la estructura jerárquica, ordenaba las bases para un código de comportamiento tanto interno como para determinadas formas de conducta social. Estas eran secretas porque no se daba a conocer sus membresías ni poseían éstos documento alguno identificativo. Sus miembros practicaban la protección y socorro entre ellos, tratándose de "hermanos" entre sí. Esa fidelidad y espíritu de cooperación interna los convertiría en "potencias abakuá" ganándose el respeto y el temor de los demás grupos.

Iremé o Diablito

Este es el personaje más pintoresco y representativo de nuestro folklore. Representa un ente sobrenatural que viene a la tierra para intervenir en las ceremonias abakuá, para dar fe y comprobar la corrección de cuanto se hace; existe uno diferente para cada ocasión. El Iremé necesita de un personaje que lo guíe durante toda la fiesta, este es el moruá , quien le habla y canta empleando elementos de la lengua "efik" que viejos informantes la denominan como "carabalí brikamo". El moruá apoya su gestualidad llevando dos cañas de azúcar o dos plátanos verdes que sujeta y une formando cruces, o puede emplear un pequeño tambor (enkrikamo). En ritos funerales el moruá hace sonar cencerros para llamar al Iremé anamanguí , quien preside las ceremonias mortuorias (llantos o nyoró).

Plazas

Cada cofradía de abakuá posee plazas con responsabilidades fijas que deben de ser cumplidas por quienes las ocupen. Estas plazas están relacionadas con la leyenda que les dió origen y mantienen su denominación inicial. Las más importantes son:

  • Iyamba: Cumple una función de gran importancia en las sociedades abakuá, responsable del ekue (tambor sagrado que significa leopardo en la lengua efik), se ocupa del control financiero.
  • Iksue: Ordena los pases y entradas en las ceremonias.
  • Mokongo: A su cargo está la ejecución de la voluntad del ekue.
  • Empegó: es quien toma el juramento del iniciado.
  • Ekueñón: especie de secretario.
  • Morúa o Morúa yansa: Levanta los cantos (cantor).
  • Iksumekue: Comparte las funciones de Ekueñón.

Los íremese no constituyen plazas ya que representan a un ser sobrenatural.

Cantos, bailes e Instrumentos de los abakuá

La música abakuá puede considerarse la más cuidada de entre las de origen negroide, tomando en cuenta la naturaleza de sus cofradías que limitaban el número de participantes en sus ceremonias y confiaban sus cantos e interpretaciones a un determinado grupo preseleccionado, que se repetía en cada evento, evitando así, intervenciones accidentales y casuales, como sucedía en toques de santería y de palo. Sólo se distinguen dos estilos de toques y cantos: los efí y efó , nombre con que en Cuba se identificaban dos tribus africanas separadas por el río Oddán. Los cantos relatan y comentan historias y legendas ancestrales. Se dice que los efí eran los dueños de los tambores, de la música, sus toques son más rápidos y figurativos. Los efó poseían el secreto de la leyenda de Sikanekua, mujer que encontró al "pez Tanze" y descubrió una misteriosa voz o bramido sólo conocido por el brujo Nasakó. Esta historia constituye el cuerpo doctrinario de las cofradías abakuá y base de la lucha legendaria por el dominio de la voz. Los toques efó son más lentos y con diseños rítmicos más sintéticos.

Instrumentos

Se dice que los abakuá emplean dos órdenes de instrumentos:

Cuatro tambores simbólicos

  • Empegó: impone señal de atención, alerta y orden.
  • Ekueñón: anuncia y preside las funciones de sacrificio
  • Enkríkamo: llama y domina a los Iremés
  • Seseribó: con este se dirige las procesiones y marchas. (Representación de Sikanekua, mujer fue sacrificada por descubrir al pez sagrado Tanze).
  • El ekue es el instrumento fundamental y no es más que un tambor secreto que se oculta tras una cortina en el cuarto sagrado (fambá). Al frotar el ekue con con una varilla de güin se logra obtener un sonido que simboliza la voz o bramido mágico que producía el pez Tanze. (Según la leyenda, con la muerte del pez, el brujo Nasakó tuvo que fabricar un instrumento que reprodujera el bramido, creando el tambor secreto ekue tras numerosos e infructuosos intentos).

Cuatro tambores biankomeko

  • Formado por los tambores: bonkóenchemillá, biankomé, obi-apá, kuchi-yeremá, dos palos percutientes (itones), un cencerro (ekón) y dos sonajas (erí-kundí).

Este conjunto acompaña los cantos y bailes de los Iremés.

 

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